“Debe llegar el Espiritismo a acoger en su seno, justificándolas, todas las tendencias que en él existen, y a todos cuantos las sostienen. Debe prepararse para ser de todos, sabios e ignorantes, buenos y malos, ricos y pobres, considerando como una honra imponderable el contar en su seno gentes de todas las condiciones, de todas las razas y de todas las naciones del mundo.”
“El Espiritismo ha dicho de sus principios, que por lo mismo que están fundados en las leyes de la naturaleza y no son abstracciones metafísicas, subsistirán en el porvenir y serán en no lejano día, los principios de todos los hombres: todos los aceptarán porque serán verdades palpables y demostradas, como han aceptado la teoría del movimiento de la tierra.
Pero de esto a pretender que el Espiritismo esté por todas partes organizado de la misma manera, que los espiritistas del mundo entero se hallen sujetos a un régimen uniforme, a una misma manera de proceder; que tengan la luz en un punto fijo hacia el cual dirijan siempre sus miradas, hay un mundo de diferencia y sería una utopía, un absurdo.
Tanto equivaldría pretender que todos los pueblos de la tierra no formasen un día más que una sola nación, gobernada por un solo jefe, regida por un mismo código y sujeta a los mismos usos.
Si las leyes generales, pueden ser comunes a todos los pueblos, estas leyes serían siempre, en los detalles de la aplicación y de la forma, apropiadas a los medios, a los caracteres y a los climas de cada uno.”
KARDEC, ALLAN. CONSTITUCIÓN DEL ESPÍRITISMO,
VI ESFERA DE ACCIÓN DEL COMITÉ CENTRAL
